Viajes fantásticos

Aventuras y desventuras de la memoria, la razón o la mentira.

Sunday, July 02, 2006

Mudanza


Mudar
Del lat. mutare.
1. tr. Dar o tomar otro ser o naturaleza, otro estado, figura, lugar, etc. Ú. t. c. intr.


La iluminación pública impregna a la niebla de un brillo catódico que apenas alcanza para adivinar los contornos de las casas de la próxima esquina. No es muy tarde. Apenas las ocho de la noche, del primero de julio. Camino bien abrigado rumbo a ver “Hermanos” una película danesa que dan en Cinemateca. Por supuesto las calles están desoladas, y de tanto en tanto, pasa un vehículo o muy lento o muy rápido, o en el mejor de los casos irrumpe de entre la niebla un vetusto ómnibus inglés de la línea 188, arrastrándose apenas más rápido que yo. Doy vuelta en una esquina. Calle Nicaragua en bajada, con arboleda extensa y alta, extrañamente tupida para ésta época del año. La calle es un poco más oscura. A mitad de cuadra la escena. Un viejo camión Ford verde oscuro está siendo cargado por un viejo de overol y un muchacho de remera. Una señora mira inmóvil y en silencio. En la vereda húmeda hay un montón de cajas y paquetes, muebles y valijas. El muchacho baja del camión y levanta una inmensa canasta llena de muñecas y juguetes. Detrás de la canasta, con un vestido oscuro largo hasta los tobillos y un par de trenzas rematadas con cintitas rojas, una niña de no más de seis años, sigue con la mirada los movimientos del muchacho que intenta ubicar la canasta entre los bártulos en el camión. Todos en silencio. A medida que me acerco, siento que la niebla está cada vez más fría. Más de cerca, descubro unas lágrimas en los ojos de la niña, y de la señora también. Nadie habla. El viejo se limita a acomodar las cosas que el muchacho le acerca. Yo paso mirando descaradamente a todos y nadie nota mi presencia. Sigo caminando volviéndome cada dos pasos para ver como de a poco desaparecen devorados por la niebla.

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