Viajes fantásticos

Aventuras y desventuras de la memoria, la razón o la mentira.

Sunday, May 28, 2006

Angel Caido


Una vuelta, sonó el viejo 4786533. Era el hijo de Mario Pereira que quería contratarme para animar las navidades. A mí, que vivía en Villa Azalais. (Gral. Mosconi para ser exactos). Vestido de ángel de la navidad, junto a otros 5 Ángeles más, recorríamos los barrios, shopings, peatonales, plazas y hospitales de niños alegrando las navidades y repartiendo unas postales con los buenos augurios del intendente. En el hospital para niños, en la sección "oncológica pediátrica" o algo así, hasta gestamos el milagro de que un niño con una avanzada leucemia, en cuarentena desde hacia meses, y desde hacía meses sin hablar, hablara y como pudo, se reía.

Me pagaron unos 400 dólares por 20 días de laburo.

Luego de entregar los disfraces en la municipalidad, saludar personalmente al intendente y por circuito cerrado a Mario Pereira que nos veía desde la estación orbital en la que vive, me robé un vino destinado a algún empresario y me compré un pasaje para Uruguay.

Así fue como comencé a abandonar Córdoba.

2 Comentarios:

  • en 8:43 PM, Blogger pequeño ofidio said…

    Jejé... Al oso polar le falta todavía un poco de ridículo para levantar vuelo...

     
  • en 5:20 AM, Anonymous cipriano said…

    uh! sin contar historias de café (creo que así se llamaba) y el congelado de trspiemas! a b. le podemos conseguir un papel de bandera para el 20 o de escritor consagrado para el 13

     

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